Suelo pecar de ambición y mi
instinto de superación siempre ha estado latente, sobretodo en cuanto a mi
carrera profesional concierne. Sin
embargo últimamente hay una tendencia fuerte a pensar que los conformistas son
más felices, de hecho dicen que el
secreto de la felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno
hace. Así que, con refranero en mano, me predispongo a adoptar una actitud
más conformista, siguiendo reglas como Se feliz con
lo que tienes, no infeliz por lo que careces, con la esperanza de obtener un poco de
felicidad en mi vida.
En busca de trabajo me encuentro,
y veo que hay escasez de buenas ofertas laborales, pero ya se sabe que en
tiempos de crisis, a falta de pan, buenas
son tortas. Por lo tanto aceptaré el
primer empleo que encuentre ya que más
vale pájaro en mano que ciento volando.
No sólo haré caso omiso de las
condiciones laborales precarias, sino
también estaré infinitamente agradecido al empresario que de la cola del paro
me desterró pues el hombre que el bien no agradece, solo desprecio merece. No me descontentará mi ínfimo sueldo ya que quien se conforma con su pobre suerte es rico
ciertamente y por supuesto, es mejor
ser un rico pobre, que un pobre rico. ¡Dichosos son los pobres! Y nunca me quejaré si explotada soy, pues quejarse es el pasatiempo de los incapaces y,
como ya sabemos, el trabajo duro purifica
el espíritu.
Si el oficio desempeñado no me
gusta ni me satisface pensaré que es mejor
valorar lo que se tiene que sufrir por lo que se quiere. Y me olvidaré de
aspirar a uno mejor, ya que quien todo lo
quiere todo lo pierde, y a fin de cuentas más vale malo conocido que bueno por conocer.
No me dispondré a adquirir un
hogar, con un alquiler me conformaré, pues hipotecas ya no dan, y a los precios
a los que están… Pero que bien podré descansar, ya que quien deuda no tiene, descansa como quiere. Más el banco no me
podrá desahuciar pues quien no tiene,
perder no puede. Y si no mide más de
40 m2 me dará absolutamente igual porque casa
mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Así que, desde mi nueva actitud
conformista y menos infeliz os diré que si
no tienes lo que quieres, quiere lo que tienes, y quien no se consuela es porque no quiere.
Anna Rodríguez
